Interrupciones: el Enemigo Productivo Nº1

Una de las preguntas que más me formulan en entrevistas y mesas redondas es la siguiente: «¿Cuál es el principal problema de la Productividad (Personal)? La respuesta que siempre doy es esta: las Interrupciones. Sin lugar a dudas y de lejos es el Enemigo Productivo Número 1. Da igual el tipo de trabajo que tengas, da igual tu motivación, da igual tu talento, da igual las ideas, da igual las herramientas que utilices o el equipo en el que trabajes. Lo que te impide terminar antes y mejor son las interrupciones que constantemente sufres.

¿Que no nos llegan ocho horas de trabajo? Ocho horas puestas una detrás de otra es una auténtica barbaridad. Y sin embargo solemos decir que no nos llegan. La mala organización tiene parte de culpa, las distracciones y pérdidas de tiempo tienen parte de culpa, las reuniones esteriles tienen parte de culpa, la mala elección de las tareas tienen parte de culpa… pero quien se lleva a palma son las Interrupciones.

Pero, ¿por qué es el Enemigo Productivo Número 1?

  • Las Interrupciones te quitan intensidad y ritmo de trabajo. El que necesitas para terminar antes y mejor las tareas de cada día.
  • Las Interrupciones te hacen perder las buenas ideas que rondan tu cabeza y que cuesta horrores atrapar si no estás en lo que estás.
  • Las Interrupciones te hacen trabajar más lento. Cuando retomas tu trabajo tienes que releer, repasar o revisar dónde lo dejaste para retomar el hilo de la tarea.
  • Las Interrupciones te hacen sentir mal, te molestan, desaniman y desmotivan. En el fondo eres como un corredor que se detiene cada cien metros.
  • Las Interrupciones te quitan efectividad. En vez de cerrar y remachar las tareas, peleas con ellas en una cadena interminable de “arranco-paro-arranco-paro”.
  • Las Interrupciones hacen que cometas errores. Al perder concentración e intensidad es fácil descuidarse y provocar un fallo.

En definitiva, las Interrupciones te hacen peor. Hacen que seas menos y que tu trabajo tenga muchísima menos calidad de la que podría tener.

Somos saboteadores de nuestro trabajo

A la hora de tratar las Interrupciones en cursos y seminarios, a menudo sale esta frase: «el problema es que las interrupciones las provocan mis compañeros y mi jefe. Yo no». No es cierto. Es una mentira que nos hemos hecho creer porque nos conviene. Ellos son los culpables de parte de las interrupciones. Pero el resto, y me atrevería a decir que la mayoría, proceden de ti. Esto es una gran verdad que al fin he terminado por aceptar: «Yo soy el culpable de la mayoría de las interrupciones que me ocurren».

Somos saboteadores de nuestro propio trabajo. Como si nuestras tareas, problemas y proyectos no fueran lo suficientemente complejos y exigentes, nosotros, por nuestra cuenta, zancadilleamos constantemente nuestro esfuerzo por hacerlo mejor. Mediante nuestra actitud descuidada e indolente dejamos que muchas de interrupciones conviertan un día cualquiera en una carrera de obstáculos… o en un via crucis.

Cuando aceptas que eres el responsable de tus Interrupciones (y recalco la palabra “aceptas”) es cuando te das cuenta que puedes evitarlas. ¡Esta es la gran noticia! Tú no podrás evitar que tu jefe (cuyo trabajo o buena parte de él es interrumpir) venga a tu mesa a molestarte. Pero sí puedes evitar que el teléfono móvil suene en medio de una tarea que exige concentración e intensidad creativa.

Empieza por eliminar TUS Interrupciones

Ataca, combate, reduce y elimina las Interrupciones que tú mismo te provocas, y dispararás tu rendimiento, tu capacidad, tu eficacia.

«¿Y qué hay de los compañeros, clientes y todas las interrupciones de la oficina?». Ya tendrás tiempo de preocuparte de ellas. Primero hay que actuar sobre las cosas que tú mismo puedes cambiar, desde ahora, desde ya. Y no exige un gran sacrificio o una gran revolución personal. Basta con querer trabajar mejor.

Hay algunos rincones, detalles y gestos sobre los que desde ya puedes actuar y que resultan sumamente eficaces a la hora de atajar interrupciones:

  • Teléfono Móvil: ponlo en silencio y boca abajo. Deja que el buzón de voz haga el trabajo para el que nació y atiende tus llamadas cuando termines tu tarea.
  • Notificador de Email: desactívalo. Entra en las Preferencias y desactívalo. El Email es algo que siempre terminarás por revisar, qué sentido tiene que te interrumpa cuando estás haciendo otra cosa.
  • Teléfono Fijo: si estás en una oficina y puedes hacerlo, pide que no te pasen llamadas en un rato.
  • Aplicaciones: cierra todas aquellas que no necesites para la tarea que vas a hacer. Nada de cosas en segundo plano o cualquier bobada terminará por interrumpirte.
  • Pestañas del Navegador: cuantas menos, mejor. Más pestañas equivale a más interrupciones (y distracciones y tentaciones, de las que te hablaré otro día).
  • Messenger, Gtalk o Skype: Ciérralo. Ni status “ocupado” ni nada. Ciérralo y ábrelo en momentos del día en el que no te importe que te molesten.

Son “medidas preventivas básicas que cualquiera, si quiere, puede poner en marcha. La diferencia entre practicarlas o no es abismal. Desde este mismo instante, desde que termines de leer este artículo, puedes empezar a mejorar las cosas. Verás (y disfrutarás) la diferencia. Y te regalarás y les regalarás trabajo de calidad.

Por: Berto PenaCategoría: ProductividadTags: e-mail, interrupcionesBerto Pena: Emprendedor, escritor y formador especializado en Productividad, Organización y Gestión Personal. Lleva 15 años en Internet participando en proyectos relacionados con los contenidos y la tecnología. Nació Gijón y vive a medio camino entre Madrid y Ciudad del Cabo.

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