Algunas hipotesis sobre música y cambio social

En los últimos años, he escrito muchas veces sobre el mercado musical. Pero pocas veces lo he hecho sobre un artista o corriente musical. Más bien, siempre me interesó pensar cómo los cambios en la tecnología e Internet habían modificado el panorama de la música. A partir de allí, elaboré una serie de hipótesis que sólo el tiempo demostrará si valían la pena testear. Por cierto, nada en esta entrada puede ser leído a partir de la idea de “todo pasado fue mejor”. Básicamente, busca describir algunos aspectos del mercado musical actual.

1) El fin de los discos clásicos

Uno de los cambios más importantes de la abundante disponibilidad de música en Internet es que ahora tenemos muchos más discos para escuchar, y menos tiempo para cada uno de ellos. Algo que es un contexto poco propicio para los “discos clásicos”, y que marcan una época. Al fin y al cabo, esos discos no solo se destacaban por su excelente realización. También dependían de un ambiente de escucha atento. Algo que ya arrancaba con el consumo; como no teníamos presupuesto para comprarlos todos, selecciónabamos con bastante cuidado lo que llevaríamos de la disquería a casa. Y luego, cada uno de esos discos se llevaría un buen tiempo de escucha. Los discos que salen en estos días ya no tienen esa oportunidad. Internet hace muy simple escuchar todas las novedades. La lista de discos a escuchar se renueva casi diariamente, y pocos se quedan en el playlist por más de una semana.

2) Sobre el regreso de las bandas

Ya saben: en los últimos años, muchas bandas disueltas han vuelto a tocar. Si bien esto ya sucedía en otras décadas, en los últimos tiempos se ha hecho un tema casi rutinario. Aquí podemos evaluar algunas hipótesis que le dan sentido a tantos regresos.

La primera, relacionada con el punto 1, es que esas bandas que vuelven han tenido la oportunidad de contar con oyentes atentos, que han reproducido cientos de veces sus discos. Un tipo de escucha que pocas bandas actuales tienen oportunidad, frente a la masiva disponibilidad de música en Internet. Entonces, esas bandas son “clásicas” porque contaron con un contexto que ha desaparecido en la actualidad. Tienen un capital que difícilmente una banda nueva pueda contar. Desde el punto del negocio, no tendría sentido desaprovechar esa oportunidad.

Segundo, esas bandas que vuelven fueron populares antes de la masiva disponibilidad de la “larga cola” en Internet. Cuando los medios de difusión eran muchos menos que en la actualidad; y en dónde los consumidores atendían las recomendaciones de los medios a la hora de comprar, porque tenían un presupuesto limitado. Otro capital irrepetible.

Tercero, la abundancia de música ha llevado a que el disco deje de ser una de las principales vías de ingreso de dinero para las bandas y las mismas discográficas. Hoy el dinero viene, centralmente, de los shows en vivo, el merchandising, el uso de las canciones en publicidad, y otros ítems. Frente a ello, la idea de que una gira es siempre la “presentación de material nuevo” no siempre se cumple. Muchas bandas vuelven a la ruta sin canciones nuevas, como se puede verificar en muchos de los “regresos”. Al fin y al cabo, un disco nuevo sería un esfuerzo que no tendría mucho sentido desde lo comercial, y que ni las compañías ni el público parecen pedirle.

Y quedan varios temas por considerar. La conversión de las discográficas en “compañías 360″, que manejan desde discos hasta la representación comercial del artista; sobre la utilidad de las críticas discográficas, que ya no orientan compra porque casi todo está disponible en Internet sin más acción que bajarlo a la PC; y acerca del sentido de seguir sacando “discos” aunque los formatos físicos vienen en franca retirada. Pero esos temas podemos dejarlos para otra ocasión.

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